Suelta para crecer

Durante el mes de diciembre que ya se está acabando solemos hacer un balance de como van nuestros objetivos y nos planteamos cambiarlos o bien incluir nuevos.

Vivimos en un mundo donde prevalecen los objetivos, las resoluciones, pero te propongo que te centres en lo que deberías perder, en lugar de en lo que deberías conseguir (esto ya lo haces tu solo)

Piensa en lo siguiente, durante nuestra infancia, en el colegio, nuestros padres, amigos… cuando salimos del instituto hemos adquirido tantos hábitos que al final no reconocemos cual es nuestra verdadera esencia, de la imagen que mostramos al mundo. Ya en la edad adulta, nos han empujado, dirigido, guiado hacia muchas direcciones hacia las que nos dirigimos con urgencia, tener novio/a, casarte, tener hijos, conseguir un trabajo, comprar una casa…. Y cada año añadimos a nuestra lista nuevos hábitos que queremos conseguir y que los añadimos a los doscientos mil que ya teníamos.

Hoy te propongo otra opción, es poner el foco en perder hábitos que son insanos o que sabotean tu crecimiento.

 Soltar Distracciones

 Vivimos en una sociedad sobreestimulada y conectada (internet, móviles, TV, música…)

 Puedes aprender mucho sobre tí mismo, si te dedicas solo durante 5 minutos al levantarte a estar en silencio, practica el estar presente, mientras que te enfocas en la respiración. Pon la atención en las fosas nasales (como sale el aire y como entra, eso es todo), mientras respiras tranquilamente, sin forzar tu respiración, solo respira y si ves que te distraes, amablemente vuelve a poner el foco en la respiración

 Soltar la Necesidad de aceptación

Estar solo es bueno, estar solo no es sentirse solo. Puedes estar rodeado de gente y sentirte solo y estar solo y sentirte contento.

 Necesitamos sentirnos queridos, buscamos el equilibrio y si no lo encontramos dentro, entonces salimos a buscarlo fuera. Es por eso muchas personas buscan la aceptación constantemente, necesitamos sentir que los demás nos aceptan, que están de acuerdo con nuestras decisiones. Necesitamos sentir amor, pero la única manera de saber quien eres es pasar tiempo solo y encontrar ese equilibrio.

 Soltar la Necesidad de control

Eres dueño de tu destino, pero a lo largo de tu vida te enfrentaras a situaciones que no podrás controlar y es normal, acepta lo bueno, lo malo y lo que hay en el camino. Puedes controlar tus decisiones (no decidir es una decisión), tus opiniones y tus acciones. Pero no podrás nunca controlar las decisiones, opiniones y las acciones de los demás. Deja de intentar controlar lo incontrolable.

Soltar la Certeza

Hay pocas verdades absolutas, el significado que damos a las situaciones o momentos de nuestra vida, determinan como vivimos. Si necesitas tener razón en todo momento, aprenderás poco, si crees que sabes algo y otra persona tiene otra opinión, no la rechaces inmediatamente, podrías perderte una valiosa lección. Mantén tu mente abierta, siempre puedes aprender algo nuevo.

 Soltar la Negatividad

 Poner el foco en lo negativo es un mal hábito, es parte de la vida, pero poner el foco en lo negativo constantemente es muy destructivo. Imagina el juego del parchís, es importante participar, el juego en sí, el reto, acepta que a veces perderás, te comerán fichas, pero puedes volver a empezar. Si tiras el tablero y te marchas porque te han comido has perdido.

 Las emociones como la ira, el miedo… no son malas, nos protegen. Lo que es negativo es que utilices esas emociones para ser destructivo. Si con frecuencia estas estancado en esas emociones negativas, tienes que hacer algo para controlarlas.

Soltar  la Positividad

 Si has oído bien, tampoco es equilibrado ser demasiado positivo. Como las avestruces, ignorar la realidad no te ayuda.

Genera desequilibrio. Hay que mantener una buena actitud. Ocultar lo negativo que ocurre o ha ocurrido en tu vida, usar afirmaciones, buenos pensamientos y visualizaciones solo tapan el problema. A no ser que tu vida haya transcurrido entre algodones, has debido sufrir en algunos momentos, si quieres sentirte bien, tienes que aceptar lo que ha pasado en tu vida no ocultarlo, no negarlo.

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